
Portada
Además de las barreras físicas, a Al Masri le ha tocado superar las burocráticas, propias de la ocupación. Ha tardado un año y medio en conseguir un permiso para poder salir de la franja de Gaza, sellada por los israelíes y de la que sólo entran y salen periodistas, diplomáticos y trabajadores humanitarios. Al final y gracias en parte a una potente campaña mediática, Al Masri consiguió salir de Gaza y estará en la Villa Olímpica junto al resto de atletas.
Nasar, nadadora, no ha tenido tantos problemas para salir de los territorios ocupados, pero la burocracia le ha obligado a entrenarse en una piscina de 12 metros de largo cuando las olímpicas son de 50. Estudiante en Yenín, las autoridades israelíes no le han dado permiso para desplazarse a entrenarse a la piscina de Nazareth y ha tenido que conformarse con nadar vuelta y vuelta hasta el mareo en la diminuta de Belén, que más bien parece una alberca. Y eso sólo cuando consigue desplazarse hasta ella, es decir, una o dos veces al mes.
Junto a ella nadará también Hamza Abdu, una joven promesa de Jerusalén, al que la falta de presupuesto le impide dar el salto hasta la cercana piscina olímpica del Oeste de la ciudad para entrenarse en mejores condiciones.
La joven esprinter Ghadeer Ghuruf completa el elenco de los deportistas palestinos presentes en Pekín.
Para los cuatro, es la primera participación en unos Juegos. Pero con la de Pekín son ya cuatro las citas olímpicas en las que se ha izado la bandera palestina. Conscientes de su falta de preparación, no aspiran a ganar ninguna medalla olímpica, pero, aun así, les llena de orgullo poder representar a los suyos en el mayor acontecimiento deportivo del mundo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario